Esta reflexión aborda la respuesta divina a Moisés en Éxodo 3, 14 —«Yo Soy el que Soy»— como una verdadera revelación ontológica del ser de Dios y no como una mera fórmula evasiva o nominal. Recuperando la interpretación patrística, especialmente en Gregorio de Nisa y Gregorio Nacianceno, el texto sostiene que en este pasaje Dios se manifiesta como el Ser por excelencia: Aquel que existe por sí mismo, sin dependencia, causa ni principio, fundamento de todo cuanto es.
Frente a las lecturas críticas modernas que reducen la expresión a un límite cultural del pensamiento hebreo o a una construcción evolutiva de la conciencia religiosa, se defiende la unidad entre Revelación y metafísica, afirmando que la Escritura comunica una verdad real sobre la esencia divina. Así, el nombre revelado en la zarza ardiente se convierte en el punto de partida de una teología del Ser, donde Dios aparece como autoexistencia, plenitud ontológica y fuente de toda criatura.
El ensayo concluye que confesar al Dios que “Es” implica reconocer la Escritura como palabra verdadera y definitiva, y no como simple testimonio histórico, invitando a una fe que integra inteligencia, tradición patrística y contemplación del misterio.
Para acceder a la publicación en Academia.edu, haga click aquí.
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8 diciembre, 2022 at 1:23 pm
Muy buen post. De los mejores que escribiste. Leí la primera versión hace varios años y en aquel entonces te propuse que lo ampliaras. Me acuerdo que fue bastante criticado.
3 abril, 2024 at 10:39 am
Muy bueno el post. Me encanta, creo que es de lo mejor que escribiste.
21 abril, 2024 at 11:11 pm
Muchas gracias Augusto, eso es mucho a decir verdad.