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Raúl Amado

Historiador · Teólogo · Director del Museo Parlamentario

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Una profunda experiencia en una iglesia

Posted on 19 octubre, 202518 octubre, 2025 by Raúl Amado

Con mi esposa tuvimos el privilegio de visitar Brasil el verano del 2024. De todas las hermosas experiencias que tuvimos, quisiera hacer referencia una sola: la tarde que entramos a una Iglesia.

El ambiente estaba en una semipenumbra y entre las sombras nos deslizamos por la austera nave de la capilla. Eramos dos almas buscando respuestas, preguntándonos cómo y por qué Dios nos había llevado a tal lugar, a tal hora y estando solos. No creo en las casualidades, mi mujer tampoco, ella es persona de ciencia, yo por mi parte tengo una visión agustiniana de la Historia. En aquella capilla el altar, perfectamente dispuesto, se desplegaba como un lienzo de antiguas promesas, los cirios esperaban ser encendidos y el eco de las antiguas oraciones llegaban a nosotros como un susurro espiritual.

Allí estábamos, fuera del tiempo, fuera del espacio. Suspendidos entre este mundo y el de las promesas eternas.

El templo estaba limpio y ordenado, la luz del sagrario generaba un efecto único al que pocas veces había prestado atención. El azul, el blanco y color de la piedra, conjugados con la obscuridad creaban un ambiente de melancolía, de tristeza, de recuerdos y de esperanza. El olor a incienso impregnaba el aire y actuaba como un faro que guiaba los corazones errantes. Cerca del techo estaba la imagen tradicional del Espíritu Santo, descendiendo, recordatorio de la epiclesis.

Cerré los ojos y pude imaginar al sacerdote, adornado con vestiduras que relataban la Historia Sagrada, como un guía entre las dimensiones, entre lo humano y lo divino, puente entre lo mortal y lo inmortal, entre nuestro presente y la Eternidad.

Sentados, tomados de la mano, donde la fe titubea, una oración dejó de ser barrera y se convirtió en el lenguaje que acunaba la verdad, como si cada palabra fuera un cerrojo que saltaba ante la llave que abría paso a la manifestación de lo divino.

Allí, sentados, tomados de la mano no hubo más incertidumbre “… el velo del Templo se rasgó en dos”.

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Category: Reflexiones personales

32 thoughts on “Una profunda experiencia en una iglesia”

  1. Mauricio dice:
    1 febrero, 2024 a las 3:52 pm

    ¿En qué Iglesia estuviste? deberías decir toda la verdad.

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    Responder
    1. Raúl Amado dice:
      15 febrero, 2024 a las 2:10 pm

      Ya respondí, incluso en una entrada.
      Gracias por el comentario.

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      Responder
  2. Ortodoxo dice:
    11 febrero, 2024 a las 6:59 am

    No respondiste todavía. ¿Por qué no decís la verdad?

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    Responder
    1. Raúl Amado dice:
      15 febrero, 2024 a las 2:10 pm

      No sé a qué se refiere, respondí en una entrada. Tampoco estoy obligado a someterme a su inquisición.
      Gracias por el comentario,

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      Responder
  3. G. Knigth dice:
    20 marzo, 2024 a las 3:41 pm

    Muy interesante lo que escribiste, me gustaría conocer un poco más de ese templo y visitarlo.

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    Responder
  4. Nicolás dice:
    10 abril, 2024 a las 10:00 am

    “Sentados, tomados de la mano, donde la fe titubea, una oración dejó de ser barrera y se convirtió en el lenguaje que acunaba la verdad, como si cada palabra fuera un cerrojo que saltaba ante la llave que abría paso a la manifestación de lo divino.”

    Esta frase es un resumen de toda la entrada: cae en el exceso de ornamentación y es pretensiosa, queriendo parecer profunda y en realidad es artificial. Todo el post está cargado de un tono grandilocuente y afectado, es un vómito de florituras lingüísticas y onanismo intelectual propio del romanticismo. Dudo de tu fe.

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    Responder
    1. Raúl Amado dice:
      21 abril, 2024 a las 11:14 pm

      Lamento sus conclusiones sobre mi persona y mi fe. Espero que me tenga en sus oraciones.

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      Responder
  5. Nicolás dice:
    12 abril, 2024 a las 8:03 pm

    Este es el párroco de la Iglesia a la cual fuiste y que tanto te emocionó?
    https://www.chancelariaicab.com.br/atos-do-chanceler

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    Responder
    1. Raúl Amado dice:
      21 abril, 2024 a las 11:14 pm

      Si, Nicolás, mi amigo Dom Antonio Duarte Santos Rodrigues, mi mejor amigo.

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      Responder
  6. Ricardo dice:
    13 abril, 2024 a las 10:18 pm

    La teología, la filosofía y la historia nos pueden dar mucho contenido, pero hay algo que sólo se transmite de forma personal, cuando estamos frente a Dios. Hermoso texto.

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    Responder
    1. Raúl Amado dice:
      21 abril, 2024 a las 11:17 pm

      Coincido. Muchas gracias.

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      Responder
  7. Lolo dice:
    22 abril, 2024 a las 8:41 pm

    ¿Y qué pasó luego? queda inconcluso.

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    Responder
  8. Walter dice:
    22 abril, 2024 a las 10:35 pm

    Muy linda la experiencia. Gracias por compartir.

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    Responder
  9. Desconfiado dice:
    1 mayo, 2024 a las 10:54 pm

    No me gusta para nada, me parece que este post transpira romanticismo y patetismo.

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    Responder
  10. Jeff dice:
    11 mayo, 2024 a las 2:07 pm

    Me causa mucha impresión este relato. A veces nos pasa eso: vamos a una Iglesia y caemos de rodillas ante el silencio, y solo así podemos comprender que la fe no es algo puramente intelectual. Gracias Raúl

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    Responder
  11. Daniel dice:
    16 mayo, 2024 a las 5:36 pm

    Hay que ser valiente para contar lo que cuentas. Estás muy expuesto, desde tu época de Sursum Corda.

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    Responder
    1. Raúl Amado dice:
      21 mayo, 2024 a las 11:02 pm

      No hay valentía alguna en esto. Gracias por el gentil comentario.

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      Responder
  12. Francisco dice:
    24 junio, 2024 a las 9:19 am

    La experiencia descrita en esta entrada me parece, en muchos aspectos, una revelación del anhelo profundo que habita el corazón humano: el deseo de lo sagrado, de lo trascendente, de aquello que nos sobrepasa y, sin embargo, nos llama. El autor, con una prosa que oscila entre la introspección filosófica y la mística personal, logra transmitir el misterio de lo litúrgico sin necesidad de explicitarlo. Sin embargo, no puedo dejar de notar cierta ambigüedad en su percepción del culto. La iglesia no es solo un espacio cargado de simbolismo ni un escenario donde se dramatiza el misterio: es la presencia misma de Cristo actuando en la historia. En este sentido, la experiencia no puede limitarse a lo estético o emocional, sino que debe estar anclada en la fe viva y sacramental. Me pregunto si el autor ha considerado este aspecto, pues su texto, aunque profundo, parece oscilar entre la fascinación y una cierta distancia crítica que puede llevar al escepticismo litúrgico. Como sacerdote, veo con alegría que la belleza de la Iglesia sigue siendo un lugar de encuentro con Dios para muchos, pero la pregunta sigue siendo: ¿es suficiente la estética sin la comunión con el Misterio?

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  13. Martín Echagüe dice:
    30 junio, 2024 a las 11:26 pm

    El problema con muchas de estas narraciones de experiencias religiosas es que corren el riesgo de caer en una estetización del fenómeno de lo sagrado. Si bien la Iglesia y su liturgia están llenas de símbolos poderosos, reducir la experiencia religiosa a una suerte de epifanía estética puede ser engañoso. El autor describe con maestría la atmósfera del templo y el impacto sensorial que produce en su espíritu, pero ¿qué queda después? ¿Acaso la fe puede sostenerse sobre impresiones fugaces, por más intensas que sean? Me hubiese gustado ver un análisis más profundo sobre la relación entre la liturgia y la interioridad, algo que no se resuelva solo en el goce de la forma sino en el sentido trascendente que ella porta. En tiempos donde la experiencia se confunde con la verdad, este tipo de textos pueden ser peligrosamente equívocos.

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    Responder
  14. Sophia dice:
    3 julio, 2024 a las 1:10 am

    La experiencia del autor en la iglesia me recuerda al concepto de ‘hierofanía’ de Mircea Eliade, ese instante en el que lo sagrado se manifiesta en medio de lo profano. Me pregunto si usted se siente realmente transformado o solo impresionado.

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  15. Padre Ignacio Dominguez dice:
    3 julio, 2024 a las 3:03 pm

    Leer este texto me recordó la advertencia de San Agustín contra la idolatría de los sentidos. Es cierto que la liturgia es hermosa, pero si nos quedamos solo en la emoción y no en el encuentro con Dios, corremos el riesgo de perdernos en lo accesorio.

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    Responder
  16. Joao dice:
    22 noviembre, 2024 a las 1:14 am

    Que relato tocante! É incrível como momentos de introspecção em lugares sagrados podem nos conectar profundamente com o divino. Sua experiência me fez refletir sobre minhas próprias vivências espirituais e a importância de estarmos abertos a esses encontros transformadores.

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    Responder
  17. Tiago dice:
    17 diciembre, 2024 a las 1:46 am

    A descrição da atmosfera da capela e da sensação de estar “fora do tempo” realmente ressoou comigo. Muitas vezes, é nesses momentos de silêncio e contemplação que encontramos as respostas que buscamos. Obrigado por compartilhar essa experiência tão íntima.

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  18. Leonor Martins dice:
    19 diciembre, 2024 a las 9:50 am

    Seu relato me lembrou da importância dos espaços sagrados como pontos de encontro entre o humano e o divino. A maneira como você descreveu a luz, as cores e os aromas da capela criou uma imagem vívida em minha mente. É um lembrete poderoso de como a fé pode ser vivenciada de forma tão sensorial e profunda.

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    Responder
  19. Ernesto dice:
    3 enero, 2025 a las 1:16 pm

    Tu texto confirma mi sospecha de que muchas experiencias religiosas son simplemente emocionales. ¿Qué queda cuando desaparece la música y la arquitectura? ¿Sigue existiendo Dios o solo la sugestión del momento?

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  20. Alfred dice:
    6 enero, 2025 a las 2:48 am

    El problema con tu análisis es que parece un ejercicio de literatura más que una reflexión sobre la fe. La liturgia es un medio, no un fin. ¿Realmente crees que Dios solo se manifiesta en estas sensaciones?

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    Responder
  21. Javier dice:
    29 enero, 2025 a las 12:07 am

    Magnífico artículo. La teología litúrgica pocas veces se aborda con un enfoque tan sensorial. Es cierto que el misterio cristiano trasciende lo visual y lo acústico, pero estos elementos nos preparan para lo inefable. Felicidades.

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    Responder
  22. Padre Alejandro dice:
    1 febrero, 2025 a las 10:32 pm

    Qué hermoso testimonio. La belleza de la liturgia está en la capacidad de llevarnos a Dios, y creo que tu texto logra transmitir eso. Me gustaría saber si esta experiencia te ha llevado a profundizar en la fe o si solo quedó en lo estético.
    Dios te bendiga.

    Padre Alejandro Núñez
    Iglesia Anglicana Tradicional de Colombia

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  23. Beatriz Romero dice:
    8 febrero, 2025 a las 11:30 am

    Tu texto me ha conmovido profundamente. La manera en que describes la experiencia en la iglesia me recordó mis propias vivencias cuando visito templos históricos. No solo es el arte o la arquitectura, sino la forma en que estos espacios nos conectan con lo trascendente. Gracias por compartirlo.

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  24. Nogueira dice:
    15 febrero, 2025 a las 2:50 am

    Muy poético. Me gustó el artículo.

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  25. Marcos dice:
    16 marzo, 2025 a las 6:18 am

    Es un post muy lindo y muy poético.

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Soy Raúl Amado, historiador, teólogo y creyente en la comunión de lo invisible.
En este sitio reúno reflexiones sobre fe, historia y cultura, escritas desde una búsqueda que no cesa.
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