La figura de la Virgen María ocupa en el pensamiento de Martín Lutero un lugar más complejo y, en cierto sentido, más tradicional de lo que suele admitir la lectura superficial del protestantismo posterior. Entre las convicciones marianas del reformador alemán, una de las más significativas es su adhesión a la virginidad perpetua de María, es decir, la afirmación de que la Madre del Señor permaneció virgen antes, durante y después del parto. Lejos de constituir una concesión ocasional o un residuo medieval no revisado, esta doctrina se inserta orgánicamente en su comprensión de la Encarnación y en su … Continuar con la lectura
