El reino de los cielos ¿Dentro de vosotros o entre vosotros?

El pasaje de Lucas 17: 20-21 es uno de los más complejos al momento de traducir del griego a cualquier lengua moderna. Esto se debe a la dificultad de volcar la expresión εντος υμων εστιν.

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios εντος υμων εστιν.

Las mayorías de las traducciones vuelcan el texto señalado como “Entre vosotros” o “en medio de vosotros”, e incluso “ya está entre ustedes” como la Traducción en Lenguaje Actual1 y la Biblia de Jerusalén. No obstante, es bien conocida una traducción alternativa, que se remonta a la Vulgata por la cual, la respuesta de Jesús no es que el “reino de Dios está entre vosotros”, sino “dentro de vosotros”: Ecce enim regnum Dei intra vos est.

El término εντος puede traducirse “entre”, pero su principal acepción (y también la más literal) es “dentro”, “adentro”, “en el interior”. En efecto, ese es el sentido que se aplica a pasajes como Mt 23: 6:

¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro (ἐντὸς) del vaso y del plato, para que también lo de fuera (ἐκτὸς) sea limpio.

El término ἐκτὸς/ektos (fuera) es el antónimo de ἐντὸς/entos (dentro). Varias traducciones académicas y modernas reconocen como posible traducir ἐντὸς/entos por “entre” o “dentro”, y hay comentarios interesantes en sus notas, basándose en que la respuesta está dirigida a los fariseos, a quienes Jesús está reprendiendo. Así lo explica, por ejemplo Juan Straubinger:

Jesús se presentó en la humildad para probar la fe de Israel; pero las profecías, como también los milagros, mostraban que era el Mesías (Cf. 16, 16 y nota). Como observa el P. de la Brière y muchos otros, en el sentido no puede ser que el reino está dentro de sus almas, pues Jesús está hablando con los fariseos”.2

Lo mismo leemos en la nota al versículo 21 en la Biblia de Jerusalén:

Como una realidad ya operante. También se traduce «dentro de vosotros», lo que no parece estar directamente indicado en el contexto3

No obstante en su traducción del Nuevo Testamento, David Bentley Hart respeta la traducción de ἐντὸς/entos como “dentro”:4

[I]t is occasionally argued that this phrase [entos hymōn] would be better translated “among you” or “in your midst,” especially by those who instinctively prefer social to mystical construals of Jesus’s teaching; but this is surely wrong. Entos really does properly mean “within” or “inside of,” not “among,” and Luke, in both his Gospel and the book of Acts, when meaning to say “among” or “amid,” always uses either the phrase…[en meso] or just [en], followed by a dative plural; and his phrase for “in your midst” is [en meso hymōn] as in [Luke] 22:27…He uses entos only here, with a distinct and special import.

Pero el contexto no es de Jesús sólo frente a los fariseos, sino de la pequeña comunidad de Jesús y sus discípulos frente a los fariseos. En efecto, en el versículo 22 se inicia un discurso que abarca hasta el versículo 37 dirigido a sus discípulos. Por consiguiente, la traducción “dentro” está sostenida por la utilización del mismo vocablo ἐντὸς/entos en Mt 23: 6 como por los versículos siguiente, cuando continúa hablando a los discípulos. Sin embargo, hay una tercer posibilidad, y es que se trate de una interiorización del reino: la confirmación del reino espiritual y al mismo tiempo el rechazo al establecimiento de un orden político temporal en el que creían los judíos del primer siglo, tanto los fariseos como los mismos discípulos de Jesús.


Notas

1Traducción al Lenguaje Actual es una versión de la Biblia que se caracteriza por buscar que el texto bíblico sea más accesible a los lectores contemporáneos; su primera edición es de 1986 por la Sociedad Bíblica de América Latina.

2Straubinger, Juan, La Santa Biblia…, vol II, Club de Lectores, Buenos Aires, 1991, p., 104.

3Biblia de Jerusalén, Desclee de Brouwer, Bilbao, 1975, p., 1484.

4Bentley Hart, David, The New Testament. A Translation, Yale University Press, New Haven, 2017.

La nostalgia y la esperanza cristiana

Las cosas no son como solían ser”.

¿Por qué el mundo se está volviendo tan malo? El crimen está en aumento”.

“Me alegro de no tener que criar a mis hijos en estos días“. 

Pero así es como creo que Qohéleth respondería a las personas que dicen cosas como esta: si crees que estás viviendo en un mundo donde las cosas empeoran todo el tiempo, entonces anímate, al menos estarás muerto antes Las cosas se ponen realmente mal. Después de a muerte de mi padre empecé a pensar de esta manera, no lo voy a negar.

Quizás el pasado fue mejor que el presente (frase inmortalizada por Jorge Manrique). Pero cuando uno no se empieza a preguntar, “¿Por qué fue mejor el pasado?” Estás negando la realidad de la presencia de Dios en el presente. Si crees que las cosas están peor, ¿crees que Dios ya no tiene el control? Entonces ¿Quién lo tenía antes? ¿Crees que Dios no te ha llevado al punto donde estás ahora y que ya no te ama o tiene planes o propósitos para ti? Vayamos a Esclesiastés 7: 10, donde leemos:

Nunca digas: ¿Por qué los tiempos pasados fueron mejores? porque nunca preguntarás esto sabiamente.

¿Alguna duda? Veamos el texto en su lengua original y según la traducción griega:

אל־תאמר מה היה שׁהימים הראשׁנים היו טובים מאלה כי לא מחכמה שׁאלת על־זה׃

μὴ εἴπῃς Τί ἐγένετο ὅτι αἱ ἡμέραι αἱ πρότεραι ἦσαν ἀγαθαὶ ὑπὲρ ταύτας; ὅτι οὐκ ἐν σοφίᾳ ἐπηρώτησας περὶ τούτου.

Creo que no queda duda. A menudo cuando decimos esto somos ciegos ante las cosas buenas del presente. Olvidamos lo que está escrito:

Ahora bien: sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman, de los que según sus designios son llamados. Porque a los que de antemano conoció, a ésos los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que éste sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos los justificó; y a los que justificó, a ésos también los glorificó. (Rom 8: 28-30)

No lo olvidemos: la Biblia es infalible. Quienes disminuyen la inspiración en alguno de los pasajes es porque no creen en la Biblia, son modernistas. Hay varias “palabras claves” en este pasaje, palabras muy interesantes para analizar en un escrito fututo, pero no nos desviemos.

La Nostalgia nos engaña
La nostalgia es a menudo una forma de escapismo, es como si tomáramos vacaciones refugiándonos en el pasado en lugar de lidiar con el presente o mirar con fe hacia el futuro.

La nostalgia nos afecta a todos, no solo a las personas mayores que miran con nostalgia a su juventud. Quizás nos ponemos nostálgicos por los edificios o lugares; nos traen nostalgias las fotos en las que vemos personas que amamos sonriendo, sentimos ese dolor que tiene un nombre tan difícil de pronunciar cuando vemos esa silla vacía…

¿Alguna vez te has detenido a pensar en la sensación de nostalgia y en qué es realmente?

CS Lewis dijo que la nostalgia es la emoción especial del anhelo, y siempre es agridulce. Cuando sentimos nostalgia, experimentamos un sentimiento de algo perdido. Al mismo tiempo, es una hermosa percepción de lo que se ha perdido, por lo que lo anhelamos. La nostalgia a menudo es fugaz, y sin embargo, si hay algún dolor, también hay una especie de anhelo satisfactorio como parte de ello. Ahora, esto es lo que dice Lewis: solo los niños o los inmaduros emocionalmente piensan que lo que anhelan es en realidad lo que anhelan.

El niño piensa que su recuerdo de esa hermosa ladera le da una sensación encantadora, por lo que si pudiera regresar a esa ladera, tendría la sensación encantadora de nuevo y mientras permaneciera allí. No, dice Lewis, eso es simplemente imprudente. Cuando maduras, te das cuenta de que la nostalgia te engaña. Intensifica tus emociones. Cuando creces, te das cuenta de que si pudieras volver a la ladera, podría ser agradable, podría ser encantador, pero también sería normal en algunos aspectos, y simplemente volver a él no reproduciría esa intensidad de sentimiento. ¿No tendrá el tradicionalismo bastante de nostalgia? O peor aún, como dice un cantante popular, de la peor de todas “añorar lo que nunca jamás ocurrió”? ¿Cuantas prácticas tradicionalistas y ritualistas jamás existieron, y provienen en realidad de una forma particular de catolicismo francés, exportado por Monseñor Lefebvre y sus discípulos? Creo que vale la pena pensarlo.

Hace unos años leí el hermoso texto de Lewis The Weight of Glory, and Other Addresses, el cual pueden descargar aquí.

The books or the music in which we thought the beauty was located will betray us if we trust to them; for it was not in them, it only came through them, and what came through them was longing. These things—the beauty, the memory of our own past—are good images of what we really desire; but if they are mistaken for the thing itself, they turn into dumb idols, breaking the hearts of their worshipers. For they are not the thing itself; they are only the scent of a flower we have not found, the echo of a tune we have not heard, news from a far country we have not yet visited.

Cuando experimentas nostalgia, tu corazón anhela una persona más bella de lo que jamás hayas conocido o un lugar más hermoso de lo que jamás hayas conocido. Crees que anhelas el pasado, pero el pasado nunca fue tan bueno como tu mente te dice que fue. Y, dice Lewis, Dios te está dando en ese momento una de las visiones más profundas de la intensidad de la perfección y la belleza que aún no has visto. De hecho, lo que está tirando de las cuerdas de su corazón es el futuro: es el cielo, es su sentido de pertenencia y hogar que acaba de romper la superficie de su vida, por un momento, y luego se ha ido.

La eternidad en nuestros corazones
Esta perspectiva encaja perfectamente con el mensaje de Eclesiastés.  Ahí vemos que Dios ha puesto la aeternitas en nuestros corazones.

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. (Ecl 3: 11)

Estamos construidos para el hogar, para un lugar que aún no podemos ver; aquel de que habló Jesucristo. De todas las traducciones, me gusta mucho como traduce las palabras la Edición Textual:

No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no, os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y cuando me vaya y os prepare lugar, vengo otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis. (Jn 14: 1-3)

Las personas sabias entienden que Dios nos hizo anhelarlo a él y al cielo. Lo dice San Agustín “Inquietum est cor nostrum, donec requiescat in te” (Conf 1, 1). No miran hacia atrás cuando se vuelven nostálgicos. No son como la esposa de Lot, que salió de Sodoma, Sodoma no salió de ella. Hay que guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús. No pocos confunden la pureza del rito con la pureza del corazón. Pero la verdadera Tradición no se conserva en el formalismo, sino en la obediencia amorosa que mira hacia la Ciudad Celestial.
Nosotros, miremos al cielo. Miremos al hogar, a la verdadera Patria (Filp 3: 20)

Adam, Where are you? Excelente libro

El teólogo y filósofo Willem J. Ouweneel, conocido por sus trabajos en teología reformacional (también llamada teología neocalvinista) y filosofía cristiana, ofrece en este volumen un extenso análisis del debate contemporáneo entre la fe cristiana y la hermenéutica evolucionista. Publicado en 2018 por Paideia Press, el libro, de más de cuatrocientas páginas, se propone examinar con rigor teológico y pastoral las consecuencias de abandonar la historicidad de Adán en favor de una lectura evolutiva del relato de los orígenes.

La tesis central de Ouweneel es clara y contundente: renunciar al Adán histórico no es un matiz menor en la interpretación bíblica, sino una decisión que afecta el corazón mismo de la fe cristiana. El autor sostiene que sin un primer hombre real, tal como lo presentan Génesis y el Nuevo Testamento, las doctrinas del pecado original, de la redención en Cristo como “segundo Adán” y de la antropología cristiana en su conjunto quedan comprometidas. En su opinión, la hermenéutica evolucionista no logra integrar la teoría científica con la Escritura sin erosionar la coherencia de la fe.

A lo largo de la obra, Ouweneel desarrolla esta convicción en varios frentes. Primero, ofrece un repaso bíblico detallado, mostrando cómo las Escrituras, y en especial las cartas de San Pablo, suponen la existencia de un Adán real, cuya caída inaugura la necesidad de redención. Luego, dedica extensos capítulos a explorar las consecuencias teológicas de un “Adán evolutivo”: la imposibilidad de explicar el pecado original, la dificultad de mantener una doctrina clara sobre la imagen de Dios, y la tensión que genera pensar en muerte y sufrimiento anteriores a la caída.

El autor también se detiene en las corrientes teológicas actuales que intentan compatibilizar evolución y cristianismo, desde quienes leen a Adán como un símbolo hasta quienes lo entienden como un individuo escogido entre poblaciones humanas preexistentes. Su conclusión es que todas estas propuestas terminan debilitando la fe bíblica tradicional, cediendo terreno a presupuestos naturalistas o materialistas que poco tienen que ver con la visión cristiana de la creación.

Una de las virtudes del libro es la seriedad con la que encara este problema. Ouweneel no se limita a descalificaciones rápidas, sino que discute los textos bíblicos, la historia de la teología y los fundamentos filosóficos de la ciencia moderna. Además, combina un tono académico con una preocupación pastoral: no escribe solo para polemizar, sino para alertar al creyente de los riesgos de dejarse llevar por un clima cultural que relativiza la Escritura. Esa doble dimensión, teórica y pastoral, da a la obra un equilibrio poco común.

Con todo, se le pueden señalar algunas debilidades. Su punto de partida es la ortodoxia bíblica clásica, y por lo tanto sus conclusiones difícilmente convencerán a quienes ya han aceptado modelos hermenéuticos más flexibles. A veces su tratamiento de las posturas contemporáneas peca de rigidez o simplificación, y el libro dedica menos espacio del que algunos lectores esperarían a discutir los descubrimientos científicos actuales en biología evolutiva. Desde un marco académico más amplio, se puede criticar que su lectura no concede suficiente espacio a la diversidad legítima de interpretaciones de los relatos de Génesis.

En conjunto, sin embargo, Adam, Where Are You? es una contribución valiosa para el debate teología–ciencia. Representa una defensa vigorosa de la fe bíblica tradicional y un llamado a no trivializar las consecuencias doctrinales de la hermenéutica evolucionista. Para quienes buscan un recurso apologético y teológico sólido a favor de la historicidad de Adán, el libro de Ouweneel será de gran provecho. Para quienes se sitúan en posiciones intermedias, constituye un desafío que exige responder con la misma seriedad teológica con que ha sido planteado.

Ouweneel logra, en definitiva, mostrar que la cuestión de los orígenes no pertenece a la periferia de la fe, sino que toca su núcleo más profundo: la relación entre la creación, la caída y la redención en Cristo.

Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español para descargar

El Nuevo Testamento Interlineal Griego–Español, realizado en 2011 por el Ministerio Apoyo Bíblico en la ciudad de Salta (Argentina), constituye un aporte significativo dentro de la tradición de traducciones interlineales de las Escrituras. Puede descargarlo aquí. Su carácter se define por tres rasgos fundamentales: la elección de la fuente textual bizantina (el llamado Texto Mayoritario), la inclusión de variantes del Textus Receptus, y la presentación paralela con las versiones Reina-Valera 1909 y Reina-Valera 1960.

1. Contexto textual y filológico

El interlineal se basa principalmente en el Texto Bizantino, que a lo largo de los siglos fue la base de las Escrituras utilizadas en la liturgia de la Iglesia griega oriental y en numerosas traducciones de la Reforma protestante. Frente al predominio contemporáneo del Texto Crítico (Nestle-Aland, UBS), que privilegia los códices alejandrinos y otras tradiciones minoritarias, esta edición defiende la continuidad del texto que nutrió la vida eclesial durante gran parte de la historia cristiana.

Al mismo tiempo, incorpora variantes significativas del Textus Receptus de Robert Estienne (1551), testimonio clave en la consolidación del texto griego que subyace a la traducción de la King James Version inglesa y a las primeras ediciones de la Reina-Valera. Este doble anclaje –bizantino y receptus– busca ofrecer un equilibrio entre fidelidad histórica y tradición confesional.

2. Características lingüísticas y metodológicas

El proyecto se propone como un interlineal vocablo por vocablo, en el cual cada término griego es vertido de manera literal al español. Para facilitar la lectura y el análisis morfológico, el texto introduce recursos específicos:

  • Uso de barras para distinguir la raíz verbal y sus formas compuestas.
  • Inclusión de referencias morfológicas según los códigos de Robinson.
  • Equivalencias tomadas de diccionarios clásicos (Vine, Strong, Vox, entre otros).

Este método busca no solo una traducción, sino también un instrumento pedagógico que permita al lector acceder a la estructura del griego koiné y a su plasticidad semántica.

3. Alcance doctrinal y hermenéutico

El interlineal concede prioridad a ciertos vocablos considerados teológicamente centrales, como fe (πίστις), salvación (σωτηρία), Iglesia (ἐκκλησία), resurrección (ἀνάστασις), asegurando que la traducción preserve el peso doctrinal de estas categorías. La obra asume así una función no solo filológica, sino también confesional, orientada a fortalecer la interpretación doctrinal tradicional frente a lo que perciben como una relativización moderna en otras ediciones.

4. Relación con las versiones castellanas

El texto fue armonizado con la Reina-Valera 1909 y la Reina-Valera 1960, dos de las ediciones más influyentes en el protestantismo hispano. La interlineación permite observar coincidencias y divergencias, sirviendo al lector como un instrumento comparativo que enriquece la exégesis. De este modo, la edición no pretende sustituir a las traducciones vigentes, sino proveer un apoyo técnico y espiritual al estudio bíblico.

5. Dimensión eclesial y ministerial

Los editores subrayan el carácter gratuito de la obra, distribuida sin fines de lucro y acompañada por la exhortación a orar por el ministerio que la produce. Tal decisión refleja una comprensión del texto bíblico como don eclesial, recibido “de gracia” y compartido en el mismo espíritu. La iniciativa, surgida desde un contexto comunitario en Argentina, inscribe al proyecto en una tradición de traducciones vernáculas realizadas fuera de los grandes centros editoriales, pero con un fuerte compromiso pastoral.

Conclusión

El Nuevo Testamento Interlineal Griego–Español de 2011 representa una síntesis de erudición filológica y convicción confesional. Su valor reside tanto en la fidelidad al Texto Bizantino y al Textus Receptus como en su esfuerzo pedagógico por abrir al lector hispanohablante las riquezas del griego koiné. Más allá de debates críticos sobre la base textual, este interlineal se erige como un testimonio contemporáneo de la continuidad de la tradición bíblica, ofreciendo a pastores, estudiantes y lectores devotos una herramienta que entrelaza la exégesis, la filología y la vida eclesial.

Biblia de Straubinger para descargar en PDF

Hace varios años un colaborador y amigo, Jorge Rodriguez, me envió por correo electrónico y con toda gentileza la «Biblia Platense», el monumental trabajo realizado por monseñor Juan Straubinger. Dada la magnitud de la obra, se ofrece para la descarga la Biblia en dos archivos, uno conteniendo el Antiguo Testamento y otro el Nuevo Testamento. En el año 2022, mi amigo Eduardo Llorente me obsequió la misma en papel, la cual consulto de manera frecuente junto con otras tres ediciones, casi a diario.

No pretendo realizar en este breve post un análisis de esta versión. Basta decir que es una de las mejores traducciones que existen en español y que sus comentarios tienen una altísima calidad: el autor cita a los padres de la Iglesia, discute con otros filólogos y teólogos y muchas veces realiza “cadenas de versículos” para estudiar un tema. Se trata, con mucho, de una excelente Biblia de estudio.

Me gustaría realizar algunas puntualizaciones: para el Antiguo Testamento el autor recurrió al texto masorético, particularmente al Codex Leningradensis. Para los libros deuterocanónicos, en lugar de recurrir al texto de la Septuaginta (o Biblia de los LXX) recurrió a la Vulgata. También se sirvió de la edición de Nácar-Colunga y la Bóver-Cantera para corregir y comparar varios pasajes. En cuanto a la fuente del Nuevo Testamento, monseñor Juan Straubinger recurrió al Textus Receptus, en su versión crítica.

El Antiguo Testamento tiene 1288 páginas (ocupa todo el primero volumen y buena parte del segundo), y el nuevo 389 páginas (descontamos los índices y mapas finales). Esto hace un total de 1677 páginas. Si lo pensamos, no se trata de algo extenso: con sólo leer 5 páginas por día usted habrá terminado la lectura completa de esta hermosa obra; sobre el Nuevo testamento con leer una página y media por día, en un año lo habrá terminado, pero con doce al día la terminará en un mes. Sólo es cuestión de disciplina.

Si puede comprarla, no dude en hacerlo, es una gran inversión. Si no está a su alcance, no dude en descargarla desde estos enlaces: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.