Biblia de Straubinger para descargar en PDF

Hace varios años un colaborador y amigo, Jorge Rodriguez, me envió por correo electrónico y con toda gentileza la «Biblia Platense», el monumental trabajo realizado por monseñor Juan Straubinger. Dada la magnitud de la obra, se ofrece para la descarga la Biblia en dos archivos, uno conteniendo el Antiguo Testamento y otro el Nuevo Testamento. En el año 2022, mi amigo Eduardo Llorente me obsequió la misma en papel, la cual consulto de manera frecuente junto con otras tres ediciones, casi a diario.

No pretendo realizar en este breve post un análisis de esta versión. Basta decir que es una de las mejores traducciones que existen en español y que sus comentarios tienen una altísima calidad: el autor cita a los padres de la Iglesia, discute con otros filólogos y teólogos y muchas veces realiza “cadenas de versículos” para estudiar un tema. Se trata, con mucho, de una excelente Biblia de estudio.

Me gustaría realizar algunas puntualizaciones: para el Antiguo Testamento el autor recurrió al texto masorético, particularmente al Codex Leningradensis. Para los libros deuterocanónicos, en lugar de recurrir al texto de la Septuaginta (o Biblia de los LXX) recurrió a la Vulgata. También se sirvió de la edición de Nácar-Colunga y la Bóver-Cantera para corregir y comparar varios pasajes. En cuanto a la fuente del Nuevo Testamento, monseñor Juan Straubinger recurrió al Textus Receptus, en su versión crítica.

El Antiguo Testamento tiene 1288 páginas (ocupa todo el primero volumen y buena parte del segundo), y el nuevo 389 páginas (descontamos los índices y mapas finales). Esto hace un total de 1677 páginas. Si lo pensamos, no se trata de algo extenso: con sólo leer 5 páginas por día usted habrá terminado la lectura completa de esta hermosa obra; sobre el Nuevo testamento con leer una página y media por día, en un año lo habrá terminado, pero con doce al día la terminará en un mes. Sólo es cuestión de disciplina.

Si puede comprarla, no dude en hacerlo, es una gran inversión. Si no está a su alcance, no dude en descargarla desde estos enlaces: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.

La Trinidad Revelada: De la promesa a la plenitud

En el corpus del Antiguo Testamento (ese tejido de revelaciones y silencios, de teofanías y esperas) se nos presenta Yahvé, el Señor, actuando con majestad y misericordia. Él no se retira al Olimpo de los filósofos, ni se disuelve en la abstracción mística de los sistemas religiosos naturales. No. Se manifiesta en la historia concreta, en alianza con Su pueblo, hablando por medio de Su Verbo y obrando por Su Espíritu. No es esta una dualidad accesoria, sino ya una insinuación trinitaria, velada pero real: el Verbo, que es luz y orden; el Espíritu, que es soplo y vida.

La plenitud de esta economía se revela con esplendor inefable en el misterio de la Encarnación: Et Verbum caro factum est (Jn 1,14). En Jesús de Nazareth, el Hijo unigénito se reviste de nuestra carne, sin perder por ello la gloria que tenía junto al Padre antes de los siglos. “Dios se hizo hombre”, escribía san Atanasio, “para que el hombre pudiera hacerse Dios”, una afirmación que, lejos de ser presunción, es confesión de la condescendencia divina. El Espíritu Santo (que en el Antiguo Testamento flotaba sobre las aguas del caos primigenio) reposa ahora en Cristo, ungiéndolo como el Mesías, el Ungido, y más aún: como el nuevo Adán, en quien comienza la nueva creación.

Este Espíritu, que desciende en forma visible en el Jordán, será derramado sobre toda carne en Pentecostés (cf. Hech 2:17), evidenciando a la Iglesia como comunión trinitaria. Desde entonces, toda oración auténticamente cristiana comienza In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. El cristianismo no es una doctrina sobre Dios, sino participación en la vida de Dios, que es comunión eterna entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es lo que la teología oriental llama περιχώρησις – perichóresis: una danza sin principio ni fin de amor recíproco.

Negar esta dimensión trinitaria es desfigurar tanto la Escritura como la vida de la Iglesia. El testimonio apostólico no puede comprenderse sin la constante referencia a estas tres Personas divinas, distintas pero no separadas. La Iglesia, en su liturgia, en su dogma y en su experiencia mística, no hace sino vivir, celebrar y contemplar este misterio. Y lo hace no como especulación, sino como fuente de vida, como fundamento de toda esperanza y principio de toda comunión verdadera.

La Septuaginta edición de Rahlfs-Hanhart

Ayer subí la edición que realizara en nuestro país Guillermo Jünemann y que salió a la luz en 1928. Presentamos ahora, para su acceso a la edición en griego conocida como Rahlfs-Hanhart, por ser sus editores Alfred Rahlf y Robert Hanhart.

Se trata del trabajo que inició poco antes de la I Guerra Mundial el filólogo Alfred Rahlfs (publicado en 1935) y corregido por Robert Hanhart en el año 2006. Esta edición es conocida también como la “Septuaginta de Göttingen”. Esta edición crítica busca publicar el texto original de la versión de los Setenta (en griego antiguo).

Los animamos a visitar el sitio.

Septuaginta en Español de Guillermo Jünemann

Tengo mucha alegría de compartir esta hermosa y muy particular versión de la Biblia de los LXX, la Septuaginta. Con toda la razón esta versión es llamada “La Biblia de los Apóstoles” por tres motivos: en primer lugar fue la que empleó la primera comunidad cristiana, en segundo lugar todas las citas que se realizan en el Nuevo Testamento del Antiguo, corresponden a la versión de los LXX, y finalmente es la que predomina aún hoy en las Iglesias de Oriente.

Según una antigua historia (repetida por Filón de Alejandría hasta San Agustín), Ptolomeo Filadelfo solicitó a 70 ó 72 eruditos judíos que vertieran en griego la Torah, es decir, los cinco libros de Moisés. Esta tarea se realizó, según la misma leyenda, a la perfección. Con la difusión y el poster agregado de los demás libros de los profetas e históricos, se convirtió en el texto de uso común, tanto por los judíos de la diáspora como por los cristianos de los primeros cuatro siglos, llamándose Septuaginta, comunmente a todo el Ἡ μετάφρασις τῶν Ἑβδομήκοντα (El antiguo testamento griego).

El canon de los LXX estaba relativamente fijado hacia el primer siglo de nuestra era y es muy anterior al masorético, es decir, al “canon hebreo”. La extensión de la Septuaginta entre los primeros cristianos fue uno de los motivos por los cuales los judíos, hacia el siglo II comenzaron a fijar un nuevo canon y finalmente, rechazar el texto griego por el hebreo, previamente corregido.

La versión que aquí les dejo es la traducción del P. Guillermo Jünemann y concluida en 1928. El Nuevo Testamento se publicó ese mismo año, pero el Antiguo Testamento no salió a la imprenta hasta el año 1992. Para muchos se trata de una edición demasiado literal y un poco áspera (algo que también señalan de la que para mi es la mejor versión en español, la Nacar-Colunga). La edición de Jünemann es ideal para los académicos y también para todos aquellos que deseen realizar un estudio serio de la Sagrada Escritura.

Esta Biblia hoy es poco accesible y suele estar a un precio muy elevado, por ello creo que conviene tenerla, aunque sea en su versión digital.

El archivo que estoy poniendo a disposición de ustedes fue revisado con un antivirus y se descarga directamente sin necesidad de instalar absolutamente nada. Es un archivo ejecutable y funciona en todas las versiones de Windows, incluso en las más antiguas (lo probé en máquina virtual con un Windows 3.0). También se puede cargar en Linux utilizando Wine o algún emulador.

Para descargarlo sólo debe hacer click en este enlace.

¡Buena lectura!

La Biblia Textual

La Biblia Textual, publicada por la Sociedad Bíblica Iberoamericana, se presenta como una obra singular en el panorama contemporáneo de traducciones bíblicas. Es, en el sentido clásico del término, un testimonio. No aspira a competir con las versiones más populares ni a seducir por su estilo; aspira, más bien, a ser fiel. Y esta fidelidad se manifiesta tanto en su metodología textual como en su actitud espiritual.

Puede descargar aquí el Antiguo Testamento y de aquí el Nuevo Testamento.

La Biblia como Revelación y Confrontación

El prólogo de esta versión, que con gravedad exhorta a ser considerado por todo lector, comienza estableciendo una distinción crucial: la Biblia no es un libro más, ni siquiera el más noble de los libros; es la más grande de todas las obras del Creador. Esta afirmación es programática: define la naturaleza del texto como una Palabra que juzga, que revela, que hiere para sanar. No es el lector quien examina el texto, sino el texto quien examina al lector. En una cultura donde la interpretación se ha convertido en ejercicio de soberanía individual, esta postura resulta tan contracultural como profundamente teológica.

Unidad Sobrenatural y Testimonio Profético

La Biblia Textual subraya postura sobre la “unidad de las Escrituras”. Escrita en un periodo de casi dos milenios, en tres continentes, por más de cuarenta autores de contextos diversos, la Biblia (sostinen los editores) exhibe una coherencia interna que sólo puede explicarse por su carácter sobrenatural. Esta unidad es un argumento teológico: una sola mente inspira toda la Escritura. Spiritus Domini loquitur per prophetas.

Crítica Textual y Restauración del Texto Sagrado

Uno de los aportes más notables de esta obra es su compromiso con la crítica textual. Lejos de venerar ciegamente tradiciones manuscritas tardías, como el Textus Receptus, la Biblia Textual se asienta sobre las ediciones críticas de la Biblia Hebraica Stuttgartensia y el Novum Testamentum Graece. Reconoce las múltiples variantes que los manuscritos exhiben, pero afirma con convicción que ninguna de ellas afecta la estructura doctrinal de la fe cristiana. Se trata de una restauración humilde, consciente de sus límites, pero decidida a acercarse lo más posible al Verbo original.

Traducción Contextual: entre Literalidad y Fidelidad

El concepto de “traducción contextual” es aquí clave. Se trata de una metodología que busca transmitir tanto el contenido semántico, como la intención, el tono, la estructura y el ethos del original. Preserva la aspereza cuando la hay, la redundancia cuando es retórica, la simetría cuando es poética. Es una traducción que reza, no que adorna. Que escucha, no que embellece. Que sirve, no que manipula.

Una actitud espiritual ante la Escritura

Finalmente, el tono devocional del prólogo es uno de sus mayores aciertos. Se invita al lector a descalzarse ante el texto, como Moisés ante la zarza. Se habla de pies limpios del mundanal lodo de las filosofías humanas, de un corazón hecho alheña, de una actitud postrada. No es una traducción para especialistas indiferentes ni para consumidores de espiritualidad rápida. Es para quienes desean orar con el texto, ser transformados por él, habitarlo como quien habita un claustro.

Conclusión

La Biblia Textual no pretende ser la versión definitiva. Sus editores reconocen que toda traducción es perfectible y que el carácter inspirado pertenece únicamente a los autógrafos. Pero en su honestidad, en su reverencia y en su esfuerzo riguroso, esta obra se ofrece como un instrumento digno para la oración, el estudio y la contemplación. Sicut cervus desiderat ad fontes aquarum, ita desiderat anima mea ad te, Deus.