Biblia de Estudio Ortodoxa

Como alguien que estudia y lee teología, considero que es un grave error tener una única versión de la Biblia en nuestra biblioteca. Es por ello que desde este espacio estoy subiendo varias versiones para descargar. Le toca el turno a la Biblia de Estudio Ortodoxa. El texto se encuentra en inglés (no hay aún versión en español, lamentablemente) y considero que es menester realizar ciertas aclaraciones:

En primer lugar el texto del Nuevo Testamento sigue al Textus Receptus, corregido con el Texto Mayoritario, que es el que se emplea en el uso litúrgico bizantino. En segundo lugar, todos los comentarios están preparados por teólogos, monjes y sacerdotes de distintas iglesias ortodoxas. Respecto al Antiguo Testamento contiene el texto de la Septuaginta, con la misma calidad de comentarios.

Ahora, si bien es cierto que hay muchas críticas y se han publicado algunas erratas, esto se debe a que el trabajo aún está en proceso. En los próximos años tendremos, seguramente, nuevas y más completas versiones, y seguramente a precios menores. Por el momento, los costos son muy elevados, por lo menos para la realidad de Argentina. La edición está a casi U$D 50, sin contar los gastos de envío. En lo personal, estoy tratando de averiguar con alguna imprenta que pueda realizar varias impresiones bajo demanda para que la misma circule a bajo costo.

Hay una versión digital que circula, pero la misma está mu mal realizada, y creo que no tiene mayor utilidad que la de servir como aproximación. Puede acceder a ella desde este enlace.

Si desea adquirirla, le recomiendo que visite el sitio de la Greek Orthodox Archdiocese of America.

Biblia de Straubinger para descargar en PDF

Hace varios años un colaborador y amigo, Jorge Rodriguez, me envió por correo electrónico y con toda gentileza la «Biblia Platense», el monumental trabajo realizado por monseñor Juan Straubinger. Dada la magnitud de la obra, se ofrece para la descarga la Biblia en dos archivos, uno conteniendo el Antiguo Testamento y otro el Nuevo Testamento. En el año 2022, mi amigo Eduardo Llorente me obsequió la misma en papel, la cual consulto de manera frecuente junto con otras tres ediciones, casi a diario.

No pretendo realizar en este breve post un análisis de esta versión. Basta decir que es una de las mejores traducciones que existen en español y que sus comentarios tienen una altísima calidad: el autor cita a los padres de la Iglesia, discute con otros filólogos y teólogos y muchas veces realiza “cadenas de versículos” para estudiar un tema. Se trata, con mucho, de una excelente Biblia de estudio.

Me gustaría realizar algunas puntualizaciones: para el Antiguo Testamento el autor recurrió al texto masorético, particularmente al Codex Leningradensis. Para los libros deuterocanónicos, en lugar de recurrir al texto de la Septuaginta (o Biblia de los LXX) recurrió a la Vulgata. También se sirvió de la edición de Nácar-Colunga y la Bóver-Cantera para corregir y comparar varios pasajes. En cuanto a la fuente del Nuevo Testamento, monseñor Juan Straubinger recurrió al Textus Receptus, en su versión crítica.

El Antiguo Testamento tiene 1288 páginas (ocupa todo el primero volumen y buena parte del segundo), y el nuevo 389 páginas (descontamos los índices y mapas finales). Esto hace un total de 1677 páginas. Si lo pensamos, no se trata de algo extenso: con sólo leer 5 páginas por día usted habrá terminado la lectura completa de esta hermosa obra; sobre el Nuevo testamento con leer una página y media por día, en un año lo habrá terminado, pero con doce al día la terminará en un mes. Sólo es cuestión de disciplina.

Si puede comprarla, no dude en hacerlo, es una gran inversión. Si no está a su alcance, no dude en descargarla desde estos enlaces: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.

La Trinidad Revelada: De la promesa a la plenitud

En el corpus del Antiguo Testamento (ese tejido de revelaciones y silencios, de teofanías y esperas) se nos presenta Yahvé, el Señor, actuando con majestad y misericordia. Él no se retira al Olimpo de los filósofos, ni se disuelve en la abstracción mística de los sistemas religiosos naturales. No. Se manifiesta en la historia concreta, en alianza con Su pueblo, hablando por medio de Su Verbo y obrando por Su Espíritu. No es esta una dualidad accesoria, sino ya una insinuación trinitaria, velada pero real: el Verbo, que es luz y orden; el Espíritu, que es soplo y vida.

La plenitud de esta economía se revela con esplendor inefable en el misterio de la Encarnación: Et Verbum caro factum est (Jn 1,14). En Jesús de Nazareth, el Hijo unigénito se reviste de nuestra carne, sin perder por ello la gloria que tenía junto al Padre antes de los siglos. “Dios se hizo hombre”, escribía san Atanasio, “para que el hombre pudiera hacerse Dios”, una afirmación que, lejos de ser presunción, es confesión de la condescendencia divina. El Espíritu Santo (que en el Antiguo Testamento flotaba sobre las aguas del caos primigenio) reposa ahora en Cristo, ungiéndolo como el Mesías, el Ungido, y más aún: como el nuevo Adán, en quien comienza la nueva creación.

Este Espíritu, que desciende en forma visible en el Jordán, será derramado sobre toda carne en Pentecostés (cf. Hech 2:17), evidenciando a la Iglesia como comunión trinitaria. Desde entonces, toda oración auténticamente cristiana comienza In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. El cristianismo no es una doctrina sobre Dios, sino participación en la vida de Dios, que es comunión eterna entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es lo que la teología oriental llama περιχώρησις – perichóresis: una danza sin principio ni fin de amor recíproco.

Negar esta dimensión trinitaria es desfigurar tanto la Escritura como la vida de la Iglesia. El testimonio apostólico no puede comprenderse sin la constante referencia a estas tres Personas divinas, distintas pero no separadas. La Iglesia, en su liturgia, en su dogma y en su experiencia mística, no hace sino vivir, celebrar y contemplar este misterio. Y lo hace no como especulación, sino como fuente de vida, como fundamento de toda esperanza y principio de toda comunión verdadera.

La Septuaginta edición de Rahlfs-Hanhart

Ayer subí la edición que realizara en nuestro país Guillermo Jünemann y que salió a la luz en 1928. Presentamos ahora, para su acceso a la edición en griego conocida como Rahlfs-Hanhart, por ser sus editores Alfred Rahlf y Robert Hanhart.

Se trata del trabajo que inició poco antes de la I Guerra Mundial el filólogo Alfred Rahlfs (publicado en 1935) y corregido por Robert Hanhart en el año 2006. Esta edición es conocida también como la “Septuaginta de Göttingen”. Esta edición crítica busca publicar el texto original de la versión de los Setenta (en griego antiguo).

Los animamos a visitar el sitio.

Septuaginta en Español de Guillermo Jünemann

Tengo mucha alegría de compartir esta hermosa y muy particular versión de la Biblia de los LXX, la Septuaginta. Con toda la razón esta versión es llamada “La Biblia de los Apóstoles” por tres motivos: en primer lugar fue la que empleó la primera comunidad cristiana, en segundo lugar todas las citas que se realizan en el Nuevo Testamento del Antiguo, corresponden a la versión de los LXX, y finalmente es la que predomina aún hoy en las Iglesias de Oriente.

Según una antigua historia (repetida por Filón de Alejandría hasta San Agustín), Ptolomeo Filadelfo solicitó a 70 ó 72 eruditos judíos que vertieran en griego la Torah, es decir, los cinco libros de Moisés. Esta tarea se realizó, según la misma leyenda, a la perfección. Con la difusión y el poster agregado de los demás libros de los profetas e históricos, se convirtió en el texto de uso común, tanto por los judíos de la diáspora como por los cristianos de los primeros cuatro siglos, llamándose Septuaginta, comunmente a todo el Ἡ μετάφρασις τῶν Ἑβδομήκοντα (El antiguo testamento griego).

El canon de los LXX estaba relativamente fijado hacia el primer siglo de nuestra era y es muy anterior al masorético, es decir, al “canon hebreo”. La extensión de la Septuaginta entre los primeros cristianos fue uno de los motivos por los cuales los judíos, hacia el siglo II comenzaron a fijar un nuevo canon y finalmente, rechazar el texto griego por el hebreo, previamente corregido.

La versión que aquí les dejo es la traducción del P. Guillermo Jünemann y concluida en 1928. El Nuevo Testamento se publicó ese mismo año, pero el Antiguo Testamento no salió a la imprenta hasta el año 1992. Para muchos se trata de una edición demasiado literal y un poco áspera (algo que también señalan de la que para mi es la mejor versión en español, la Nacar-Colunga). La edición de Jünemann es ideal para los académicos y también para todos aquellos que deseen realizar un estudio serio de la Sagrada Escritura.

Esta Biblia hoy es poco accesible y suele estar a un precio muy elevado, por ello creo que conviene tenerla, aunque sea en su versión digital.

El archivo que estoy poniendo a disposición de ustedes fue revisado con un antivirus y se descarga directamente sin necesidad de instalar absolutamente nada. Es un archivo ejecutable y funciona en todas las versiones de Windows, incluso en las más antiguas (lo probé en máquina virtual con un Windows 3.0). También se puede cargar en Linux utilizando Wine o algún emulador.

Para descargarlo sólo debe hacer click en este enlace.

¡Buena lectura!