Nota bene: El siguiente post es una reelaboración y corrección de un trabajo que escribí en 2013.

En estos días, mientras revisaba el texto de una charla que di hace varios años en unas jornadas a las que fui invitado, me topé con un referencias superficiales a una versión de la Biblia que merece, al menos, una seria advertencia. Hoy tengo ese ejemplar mucho más estudiado y con varias anotaciones. A eso se suma que poco antes del 2020 conocí a un grupo que editaba y distribuía de forma gratuita un extracto de esta versión.

Se trata de la llamada The Message, realizada por el pastor protestante Eugene H. Peterson. El propio autor declara que no quiso traducir, sino “entregar el mensaje” de la Biblia en un lenguaje moderno y accesible. Eso ya lo dice todo: no estamos ante una traducción, sino ante una reescritura ideológica del texto sagrado.

El problema es doble. Por un lado es teológico, porque enfatiza que no busca una traducción académica, ni aún devocional, sino que parte de sus propias creencias religiosas. Por otro lado, es lingüistico, porque degrada el texto para presentarlo en una jerga banal y profana.

San Jerónimo advertía: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo” (Prólogo al comentario de Isaías). Y precisamente, cuando el texto se manipula, ya no se escucha a Cristo sino a la voz adulterada de un intérprete. Me gustaría presentar al lector una selección de pasajes.

Génesis 1, 1-2

“Earth was a soup of nothingness, a bottomless emptiness, an inky blackness. God’s Spirit brooded like a bird above the watery abyss.”

Traducción literal de esa versión:
Tierra era una sopa de nada, un vacío sin fondo, una negrura. El Espíritu de Dios se cernía como un pájaro sobre el abismo acuoso.”

Puntos críticos:

  • La solemne frase “En el principio creó Dios el cielo y la tierra” se transforma en una vulgar “sopa de nada”.
  • La imagen del Espíritu Santo “como un pájaro” trivializa lo que la Tradición ha entendido como la acción creadora de la Sabiduría divina.

San Agustín, al meditar sobre el Génesis, escribe: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra, no en un tiempo cualquiera, sino en su Verbo, en quien y por quien se hizo todo” (Confesiones, XI, 9). Reducir este misterio a una “sopa de nada” es negarle su densidad ontológica.


Mateo 6, 9-13 (Padre Nuestro)

“Our Father in heaven, Reveal who you are. Set the world right; Do what’s best—as above, so below. Keep us alive with three square meals…”

Versión española derivada:
“Padre nuestro en los cielos, revela quién eres. Endereza el mundo. Haz lo que es mejor —como es arriba es abajo. Danos vida con tres comidas…”

Puntos críticos:

  • El “pan de cada día” se rebaja a “tres comidas”, reduciendo el don eucarístico a un menú de subsistencia.
  • La invocación “Hágase tu voluntad” se convierte en un eslogan esotérico: “as above, so below”, fórmula usada en el hermetismo gnóstico y la masonería.
  • La doxología final se diluye en frases exclamativas infantiles: “¡Estás ardiendo en belleza! ¡Sí, sí, sí!

San Jerónimo, comentando este pasaje, explica que “no pedimos pan material, sino el pan vivo que descendió del cielo” (Comentario a Mateo, VI, 11). Lo que en la Escritura es alimento celestial, The Message lo degrada a un almuerzo corriente.


Mateo 1, 18-25 (Nacimiento de Cristo)

“Joseph discovered she was pregnant… God’s Holy Spirit has made her pregnant.”

Versión española derivada:
“José descubrió que estaba embarazada… El Espíritu Santo de Dios la ha dejado embarazada.”

Puntos críticos:

  • Se habla del “lecho matrimonial” en términos vulgares, borrando la pureza del relato que es enfatizada en el el texto original.
  • El verbo “dejar embarazada” aplicado al Espíritu Santo es una blasfemia.
  • Se suprime la grandeza teológica de la concepción virginal, reduciéndola a un embarazo narrado en tono de novela costumbrista.

San Agustín lo dice con fuerza: “El mismo que la creó fue concebido en ella; su virginidad fecunda es el sello del milagro divino” (Sermón 186). Reducir este misterio a una vulgaridad narrativa es negar la majestad del Verbo encarnado.


La Palabra de Dios no necesita ser “modernizada”. El creyente cree que el Espíritu Santo inspiró el texto sagrado en la historia concreta, pero con un lenguaje eterno que sobrevive a las modas. The Message no es la Biblia: es una parodia herética que confunde al lector y lo aparta de la Tradición viva de la Iglesia. Lo que allí se transmite no es el Evangelio de Cristo, sino la subjetividad de un hombre.

San Jerónimo nos recuerda que traducir la Escritura exige reverencia y fidelidad, no ingenio literario. Y San Agustín advierte que el texto divino nos forma y juzga, no que nosotros lo reinventemos a gusto.

Quien ame la Escritura, quien busque en ella alimento de fe, debe huir de estas versiones degradadas que no transmiten vida, sino confusión.


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