Carl G. Jung: El hombre y sus símbolos

El 8 de febrero del 2023 estábamos con Lily en Santa Clara del Mar, para quienes no conocen es una ciudad balnearia a sólo dieciocho kilómetros de Mar del Plata, dentro del municipio de Mar Chiquita. En la Avenida Acapulco hay dos librerías en las que es posible hacerse de tesoros a muy bajo precio. Ese día, por la noche, entramos a “Alfonsina libros” y compré El hombre y sus símbolos de Carl Gustav Jung. Se trata de la edición de la Biblioteca Universal Contemporánea de 1984… es obvio que estamos ante una reimpresión.

El libro es en realidad una compilación que cuenta con una introducción de John Freeman en la que se relata el origen del mismo y como se delineó el trabajo y cuál era el objetivo original del mismo. Está dividido en cuatro secciones, cada una a cargo de un autor diferente: la primera corresponde a Jung y se titula “Acercamiento al inconsciente”, la segunda “Los mitos antiguos y el hombre moderno” por Joseph Henderson; la tercera parte fue escrita por Marie-Louise von Franz, “El proceso de individuación”; el cuarto capítulo de Aniela Jaffé se llama “El simbolismo en las artes visuales” y el quinto, “Símbolos en un análisis individual”, por Jolande Jacobi. La conclusión es de Marie-Louise von Franz (“La ciencia y el inconsciente”).

Esta obra, publicada por primera vez en 1964, es el último trabajo de Jung, ya que murió poco después de terminar su escrito y revisar las otras colaboraciones en 1961.

Se trata de un libro imperdible y de una riqueza conceptual única, con una sencillez que merece ser imitada por quienes pretenden tratar estos mismos temas. A continuación, un a versión digital de este imperdible texto.

Un viaje a través de ‘Walden’ de Thoreau

Portada de la edición de 1910 de Walden, de Thoreau.
Edición de Macmillan, 1910 de Walden

En mis años, tanto como historiador y bibliófilo, he tenido el honor de explorar y estudiar innumerables obras literarias. Sin embargo, entre las páginas desgastadas de mi colección personal de libros antiguos y “raros”, una edición en inglés de “Walden” de Henry David Thoreau brilla con un esplendor especial. Adquirida durante uno de mis viajes, esta reliquia literaria ha dejado una marca indeleble en mi alma y ha dejado una huella profunda en mi vida como ningún otro libro lo ha hecho.

El viaje que emprendí para adquirir esta antigua edición de “Walden” fue en sí mismo una experiencia memorable. Ese día en particular, un frío penetrante se adueñaba del lugar mientras yo deambulaba por las calles. Mis manos temblaban ligeramente mientras buscaba refugio de las inclemencias del tiempo. Fue entonces cuando mis pasos me llevaron a una pequeña librería de segunda mano, un respiro de calor en medio de la gélida jornada. Una vendedora amable y atenta, envuelta en una bufanda gruesa, me dio la bienvenida con una sonrisa cálida. con una mirada aguda y ojos centelleantes, notó mi interés por explorar el lugar. Me permitió recorrer cada rincón de la librería a mi propio ritmo. Los estantes, repletos de libros desgastados por el tiempo y con las páginas amarillentas, emitían un aroma característico y evocador. El olor a libro viejo es difícil de definir, pero es una mezcla de madera envejecida, tinta, polvo y nostalgia. Era un aroma que, para un bibliófilo como yo, representaba la promesa de descubrimientos literarios extraordinarios. Así, mientras exploraba los tesoros escondidos en esa librería, me encontré con esa edición en inglés de “Walden”. Sus páginas gastadas y amarillentas parecían contener siglos de sabiduría y reflexión. Fue un encuentro que cambió mi vida y que me transportó a un mundo de introspección, espiritualidad y conexión con la naturaleza, tal como lo había descrito Thoreau en su propia experiencia junto al lago Walden.

La encuadernación gastada y las páginas amarillentas hablaban de las muchas manos que habían sostenido esta obra a lo largo del tiempo. Su antigüedad era evidente, y eso solo añadía a su encanto.

Desde el momento en que abrí las páginas de “Walden”, me sumergí en un mundo de reflexión profunda y conexiones espirituales. Cada palabra escrita por Thoreau resonaba en mi ser como un eco de verdades eternas. Su narración de la vida en la cabaña junto al lago Walden me permitió “vivir” esos momentos a través de sus palabras. Pude sentir la brisa fresca que acariciaba su rostro mientras contemplaba las aguas tranquilas del lago y escuchaba el susurro de las hojas en los árboles cercanos.

La imagen del lago Walden en la obra de Thoreau se convirtió en un faro en mi vida. Hace años, durante un viaje a El Chaltén, en la hermosa Patagonia argentina, tuve el privilegio de presenciar un paisaje que me recordó poderosamente a las descripciones de Thoreau. Las majestuosas montañas, los lagos cristalinos y la inmensidad de la naturaleza me transportaron de nuevo a las páginas de “Walden”. Fue en ese momento cuando comprendí plenamente el impacto que este libro había tenido en mi alma y en mi percepción del mundo.

“Walden” no es simplemente una obra literaria; es una filosofía de vida. A través de las palabras de Thoreau, fui inspirado a cuestionar las convenciones sociales y a buscar una conexión más profunda con la naturaleza y mi propia espiritualidad. Me enseñó la importancia de vivir deliberadamente, de simplificar mi existencia y de buscar la verdad y la autenticidad en un mundo lleno de distracciones y superficialidades.

En cuanto a su relación con la filosofía trascendentalista, “Walden” encarna los principios centrales de este movimiento literario y filosófico. El trascendentalismo, que floreció en la América del siglo XIX, enfatiza la importancia de la intuición, la espiritualidad individual y la conexión con la naturaleza como vías para alcanzar la verdad y la sabiduría. Thoreau abraza estos principios al abogar por una vida simple y una profunda conexión con la naturaleza como medios para encontrar la verdad y la autenticidad.

El cristianismo también aparece en el texto de “Walden”, aunque de una manera más crítica y selectiva. Thoreau reconoce la influencia del cristianismo en la cultura de su época, pero al mismo tiempo critica las instituciones religiosas y la falta de espiritualidad genuina en la sociedad. Argumenta que la verdadera espiritualidad se encuentra en la conexión directa con la naturaleza y la búsqueda personal de la verdad, en lugar de seguir dogmas religiosos convencionales. Pienso que Thoreau está criticando el racionalismo fariseísta del cristianismo occidental de su época, ese puritanismo vacío y hueco que nos muestra un esqueleto allí dónde debería existir la vida.

Además del cristianismo, Thoreau incorpora elementos espirituales de otras religiones en su obra. Explora conceptos budistas de meditación y contemplación, así como la idea de vivir deliberadamente, que tiene similitudes con las filosofías orientales de la simplicidad y la autenticidad. También muestra interés en las enseñanzas de figuras espirituales como Confucio y Lao-Tsé, destacando la universalidad de las verdades espirituales más allá de las fronteras religiosas.

En cuanto a la paz, Thoreau aboga por la paz interior y la armonía con la naturaleza como una vía para alcanzar la verdadera tranquilidad. Él ve la naturaleza como un refugio de paz y un espejo en el que el individuo puede reflejar su propia esencia. Thoreau encuentra la paz al simplificar su vida, alejarse de las distracciones materiales y vivir en armonía con los ciclos naturales. Para él, la verdadera paz no se encuentra en la agitación de la sociedad, sino en la serenidad de la vida en la naturaleza.

Este libro no solo marcó mi vida, sino que también influyó en la manera en que comprendo la historia y la literatura. A través de la lente de Thoreau, he llegado a apreciar la profundidad de la experiencia humana y la búsqueda constante de significado en medio de la vorágine de la sociedad. Su enfoque en la simplicidad, la introspección y la resistencia pacífica ha dejado una huella imborrable en mi enfoque de la historia y mi comprensión de la condición humana.

En resumen, “Walden” es mucho más que un libro antiguo en mi colección; es una joya literaria que se ha apoderado de mi alma y ha enriquecido mi vida de maneras inimaginables. A través de sus páginas amarillentas y desgastadas, he encontrado una conexión profunda con la naturaleza, la espiritualidad y la búsqueda de la verdad. Esta obra maestra de Thoreau continúa iluminando mi camino, recordándome la importancia de vivir deliberadamente y encontrar la paz interior en medio de las turbulencias del siglo XXI. Su influencia trasciende el tiempo y sigue inspirando a hombres y mujeres en busca de significado y autenticidad en un mundo en constante cambio.

Introduction à L’Ésotérisme Chrétien

Llegué al Abbé Henri Stéphane de pura casualidad allá por el año 2003 o 2004. Uno de sus textos estaba publicado en un sitio web que ya no existe y del que pude guardar algunas publicaciones por el simple hecho de que, entonces, no tenía internet en mi casa y recurría a un “ciber”, donde además de revisar mi correo descargaba contenido para leer más tranquilo en mi hogar. Con el tiempo pude ir recogiendo, siempre desde Internet, otros escritos, no siempre completos, y finalmente los imprimí y mandé a anillar. Así “reconstruí” lo que, luego de una importante operación —por lo menos para mí— hoy llegó a mis manos en su forma definitiva: los dos volúmenes de Introduction à l’Esotérisme Chrétien, publicados por la editorial Dervy, el primero en 1979 y el segundo en 1983.

El Abbé Henri Stéphane es el nombre bajo el cual escribió André Gircourt, quien también firmó algunos textos como André Bertilleville. Sacerdote católico y profesor de matemáticas, en 1943 conoció la obra de René Guénon y Frithjof Schuon, hecho que marcó un verdadero giro epistémico en su pensamiento. De allí en adelante se adentró en el estudio comparado de las tradiciones religiosas, particularmente el hinduismo y el islam, con la convicción de que el cristianismo, en su profundidad simbólica y sacramental, participa plenamente de lo que Guénon llamó la “Tradición primordial”.

Lo notable de los escritos del Abbé Stéphane es que no fueron concebidos para la publicación. Se trataba de lecciones, apuntes y meditaciones compartidas en un círculo reducido, que finalmente fueron editadas gracias al trabajo de sus discípulos y amigos, entre ellos François Chénique. La edición de Dervy se abre y se cierra con los textos del profesor Jean Borella, quien aporta un prefacio y un epílogo que sitúan al Abbé dentro de la corriente del “esoterismo cristiano”, en diálogo con la metafísica guenoniana y la teología cristiana de corte místico.

En sus páginas, Introduction à l’Esotérisme Chrétien ofrece una exploración de la dimensión interior de la fe, esa capa profunda en la que los sacramentos, los símbolos litúrgicos y la oración se convierten en puerta de acceso a los misterios divinos. Stéphane insiste en que el cristianismo, lejos de ser una religión meramente moral o institucional, es ante todo un camino de unión con lo divino que debe ser comprendido desde dentro. En este sentido, el Abbé se suma a la línea de pensadores que buscan mostrar la continuidad entre la mística cristiana y la sabiduría universal de las religiones.

La obra tiene el mérito de abrir un horizonte espiritual poco frecuentado: invita a releer el cristianismo desde su simbolismo sacramental, su teología del misterio y su conexión con la Tradición. Por supuesto, no es un libro fácil: sus páginas presuponen familiaridad con el lenguaje metafísico de Guénon y Schuon, así como con la patrística y la teología medieval. Pero en esa dificultad se encuentra también su riqueza, pues no se trata de un manual académico, sino de un itinerario espiritual trazado por un sacerdote que vivió su fe con radicalidad y profundidad.

Al final, estos dos volúmenes constituyen mucho más que una introducción: son una puerta abierta hacia el redescubrimiento del cristianismo en clave esotérica, como tradición viva y universal. Para quienes buscan un diálogo serio entre la fe cristiana y la metafísica tradicional, el Abbé Henri Stéphane se revela como una figura imprescindible, discreta pero luminosa.

Quisiera destacar un fragmento de uno de los opúsculos reunidos en Introduction à l’Esotérisme Chrétien que trata sobre el tema de la revelación:

La Revelación vino para volver a enseñar al hombre a leer en las cosas y en si mismo el lenguaje divino del Verbo Creador, a reencontrar en ellas y en si su verdadera esencia que es divina. Así Dios es Luz; el Verbo es «la Luz que luce en las tinieblas» y que «ilumina a todo hombre» (Juan I, 5-9); en lenguaje teológico, esta Luz que ilumina la inteligencia del hombre, es la fe, y son también los dones de a Ciencia, de la Inteligencia y de la Sabiduría, siendo esta a la vez Luz y Amor. Bajo la influencia de estos dones, el alma aprende a reencontrar en si y en todas las cosas la verdadera Realidad que es Dios; ella alcanza así la contemplación y todas las cosas le hablan de Dios, de este Verbo que, en cada instante de la eternidad, le confiere la existencia. Ella llega así al conocimiento del misterio, del cual el apóstol afirma que tiene la inteligencia (Ef. III,3): es el misterio del Verbo y de la Creación de todas las cosas en el, el misterio del Verbo Encarnado y de la Restauración de todas las cosas en él: «Reunir todas las cosas en Jesucristo, aquellas que están en los cielos y aquellas que están en la tierra» (Ef. I, 10)

Ilaria L.E. Ramelli: “The Christian Doctrine of Apokatastasis” texto para descargar

Es un placer presentar el monumental y admirable trabajo de la brillante académica Ilaria Ramelli The Christian Doctrine of Apokatastasis, que ustedes pueden leer desde este mismo sitio o bien descargarlo. Al final del archivo traemos una breve reseña.

La autora

Ilaria Ramelli nació en Italia en 1970. Su trayectoria académica ha sido una sinfonía magistral de exploración intelectual y erudición exquisita, que ha iluminado las sendas del conocimiento en las más prestigiosas instituciones académicas del mundo.

Su obra se distingue por un enfoque meticuloso y multidisciplinario, donde las complejidades del cristianismo primitivo, la patrística y la filosofía neoplatónica se entrelazan en un tapiz intelectual de una riqueza inigualable. Ramelli ha desempeñado un papel destacado en la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán, Italia, donde su sabiduría ha nutrido las mentes jóvenes ávidas de conocimiento. El aura de su erudición ha trascendido fronteras, llevándola a ocupar roles distinguidos en instituciones de renombre mundial. Su paso por la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, ha sido un testimonio de su excelencia académica, mientras que su estancia como investigadora visitante en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, ha sido un tributo a su reconocida maestría en los dominios del conocimiento.

La obra de Ilaria L.E. Ramelli, “The Christian Doctrine of Apokatastasis“, emerge como una brillante exploración que desafía las convenciones teológicas establecidas, adentrándose en un viaje intelectual hacia las profundidades del pensamiento cristiano.

En el corazón de la obra de Ramelli late una hipótesis audaz y provocadora: el resurgimiento de la doctrina de la apokatastasis como una corriente vital en el torrente del pensamiento cristiano. Este concepto, arraigado en la tradición neo-platónica, se alza como una visión redentora que desafía las narrativas lineales y binarias, y postula la restauración universal a través de la gracia divina. La autora nos guía a través de un laberinto de textos sagrados y tratados teológicos, tejiendo una narrativa que abarca desde los orígenes de la doctrina en el Nuevo Testamento hasta su resplandor en el pensamiento de Eriugena en la Edad Media. En este viaje, desentrañamos los matices de la apokatastasis, explorando su evolución a través de las corrientes del tiempo y del espacio teológico.

En su análisis crítico, Ramelli no teme cuestionar las narrativas establecidas y desafiar las ortodoxias teológicas cuestionando las dicotomías simplistas del bien y el mal, la salvación y la condenación, y nos invita a considerar nuevas posibilidades de redención y restauración en un mundo fragmentado y complejo.

Esta exploración trasciende lo puramente intelectual, adentrándose en el abismo de las implicaciones metafísicas y éticas de la apokatastasis. ¿Qué significan estas reflexiones para nuestra comprensión del sufrimiento humano, la justicia divina y la naturaleza del cosmos? ¿Cómo podemos habitar este espacio intermedio entre la esperanza y el desespero, entre la gracia y el juicio?

Un aspecto fascinante de la obra de Ramelli es su exploración de la hermenéutica de la apokatastasis. ¿Cómo interpretamos los textos sagrados a la luz de esta doctrina? ¿Qué implicaciones tiene para nuestra comprensión del amor divino y la redención universal? Ramelli nos desafía a reconsiderar nuestras metodologías hermenéuticas y a abrirnos a nuevas posibilidades interpretativas.

Este libro también plantea preguntas importantes sobre el papel de la apokatastasis en el diálogo interreligioso. ¿Cómo se relaciona esta doctrina con otras tradiciones religiosas y filosóficas? ¿Hay puntos de convergencia o divergencia que merecen nuestra atención? Ramelli nos invita a explorar estas cuestiones con mente abierta y corazón receptivo.

En última instancia, “The Christian Doctrine of Apokatastasis” de Ilaria L.E. Ramelli emerge como un llamado apasionado a la reimaginación teológica en un mundo postmoderno. A través de su análisis profundo y perspicaz, Ramelli nos desafía a abandonar las seguridades de las narrativas establecidas y a abrazar la complejidad y la ambigüedad de la fe cristiana. En un mundo fracturado y fragmentado, la apokatastasis resuena como un eco de esperanza, una visión de redención universal que trasciende las limitaciones de nuestro entendimiento humano.

Adam, Where are you? Excelente libro

El teólogo y filósofo Willem J. Ouweneel, conocido por sus trabajos en teología reformacional (también llamada teología neocalvinista) y filosofía cristiana, ofrece en este volumen un extenso análisis del debate contemporáneo entre la fe cristiana y la hermenéutica evolucionista. Publicado en 2018 por Paideia Press, el libro, de más de cuatrocientas páginas, se propone examinar con rigor teológico y pastoral las consecuencias de abandonar la historicidad de Adán en favor de una lectura evolutiva del relato de los orígenes.

La tesis central de Ouweneel es clara y contundente: renunciar al Adán histórico no es un matiz menor en la interpretación bíblica, sino una decisión que afecta el corazón mismo de la fe cristiana. El autor sostiene que sin un primer hombre real, tal como lo presentan Génesis y el Nuevo Testamento, las doctrinas del pecado original, de la redención en Cristo como “segundo Adán” y de la antropología cristiana en su conjunto quedan comprometidas. En su opinión, la hermenéutica evolucionista no logra integrar la teoría científica con la Escritura sin erosionar la coherencia de la fe.

A lo largo de la obra, Ouweneel desarrolla esta convicción en varios frentes. Primero, ofrece un repaso bíblico detallado, mostrando cómo las Escrituras, y en especial las cartas de San Pablo, suponen la existencia de un Adán real, cuya caída inaugura la necesidad de redención. Luego, dedica extensos capítulos a explorar las consecuencias teológicas de un “Adán evolutivo”: la imposibilidad de explicar el pecado original, la dificultad de mantener una doctrina clara sobre la imagen de Dios, y la tensión que genera pensar en muerte y sufrimiento anteriores a la caída.

El autor también se detiene en las corrientes teológicas actuales que intentan compatibilizar evolución y cristianismo, desde quienes leen a Adán como un símbolo hasta quienes lo entienden como un individuo escogido entre poblaciones humanas preexistentes. Su conclusión es que todas estas propuestas terminan debilitando la fe bíblica tradicional, cediendo terreno a presupuestos naturalistas o materialistas que poco tienen que ver con la visión cristiana de la creación.

Una de las virtudes del libro es la seriedad con la que encara este problema. Ouweneel no se limita a descalificaciones rápidas, sino que discute los textos bíblicos, la historia de la teología y los fundamentos filosóficos de la ciencia moderna. Además, combina un tono académico con una preocupación pastoral: no escribe solo para polemizar, sino para alertar al creyente de los riesgos de dejarse llevar por un clima cultural que relativiza la Escritura. Esa doble dimensión, teórica y pastoral, da a la obra un equilibrio poco común.

Con todo, se le pueden señalar algunas debilidades. Su punto de partida es la ortodoxia bíblica clásica, y por lo tanto sus conclusiones difícilmente convencerán a quienes ya han aceptado modelos hermenéuticos más flexibles. A veces su tratamiento de las posturas contemporáneas peca de rigidez o simplificación, y el libro dedica menos espacio del que algunos lectores esperarían a discutir los descubrimientos científicos actuales en biología evolutiva. Desde un marco académico más amplio, se puede criticar que su lectura no concede suficiente espacio a la diversidad legítima de interpretaciones de los relatos de Génesis.

En conjunto, sin embargo, Adam, Where Are You? es una contribución valiosa para el debate teología–ciencia. Representa una defensa vigorosa de la fe bíblica tradicional y un llamado a no trivializar las consecuencias doctrinales de la hermenéutica evolucionista. Para quienes buscan un recurso apologético y teológico sólido a favor de la historicidad de Adán, el libro de Ouweneel será de gran provecho. Para quienes se sitúan en posiciones intermedias, constituye un desafío que exige responder con la misma seriedad teológica con que ha sido planteado.

Ouweneel logra, en definitiva, mostrar que la cuestión de los orígenes no pertenece a la periferia de la fe, sino que toca su núcleo más profundo: la relación entre la creación, la caída y la redención en Cristo.