Anselm Grün: La Biblia. Textos de la Sagrada Escritura: Antiguo y Nuevo Testamento.

Esta es una de las reseñas que escribí hace ya varios años, y sigue siendo de las más leídas También dejo el texto del monje alemán para su descarga.

Tenga en cuenta que la reseña original se publicó en portugués en el año 2008 -THEOLOGICA, 2.ª Série, 43, 2 (2008)

Este libro presenta una especie de Biblia resumida, para la lectura y meditación espiritual. Anselm Grün, un monje austríaco de la abadía de Münsterschwarzach, muy conocido y uno de los autores espirituales más leídos en la actualidad, recopiló una selección de textos esenciales de los diversos libros que componen la Sagrada Escritura. En cada libro, precedió estos textos con una breve introducción apropiada. El propósito de este libro es estimular y facilitar la lectura de la Palabra de Dios para cualquier persona.

En la introducción inicial, sugiere el método de la lectio divina, desarrollado por monjes desde tiempos antiguos, que consta de cuatro momentos: lectio o lectura del texto como Palabra de Dios; meditatio, como masticar y saborear la misma Palabra, permitiendo que llegue al corazón; oratio o oración, en la que el movimiento de Dios hacia el lector es seguido por el movimiento en sentido contrario, motivado por el deseo de acercarse a Él; y contemplatio (contemplación), en la cual el alma se aquieta en la intimidad de Dios.

Este es un buen libro, especialmente para el uso de religiosos, religiosas y sacerdotes, pero también para laicos y laicas que disfrutan saborear la Palabra de Dios en pequeñas dosis, sin pretensiones de erudición, pero con el deseo de nutrir su vida cotidiana con esa Palabra.

Para acceder a todas mis reseñas y publicaciones, puede ingresar en mi perfil de Academia.

El problema de los “deuterocanónicos”

Entre los muchos accidentes del lenguaje teológico, pocos resultan tan persistentemente problemáticos como el término “deuterocanónico”. Aparecido en los debates del siglo XVI, esta palabra fue concebida para describir aquellos libros del Antiguo Testamento que, si bien fueron acogidos litúrgica y espiritualmente por la Iglesia, no habían recibido una canonización unánime en la antigüedad cristiana ni en el judaísmo de Jamnia. Pero como ocurre con las palabras, lo que comienza como clasificación pronto puede devenir jerarquía, y la jerarquía, sospecha.

El prefijo griego δεύτερος/”deuteros” (segundo) sugiere, queriéndolo o no, una suerte de canonicidad de segunda clase, como si la inspiración divina descendiera en grados o viniera por oleadas sucesivas. Esta insinuación de inferioridad se ve agravada cuando se contrasta con el término “protocanónico”, aplicado a los libros cuya autoridad nunca fue puesta en duda. Así, se genera una dicotomía artificial entre lo “plenamente inspirado” y lo “tardiamente admitido”.

Sin embargo, la historia de la recepción eclesial nos ofrece una imagen mucho más matizada. Libros como Sabiduría, Tobit, Eclesiástico y 2 Macabeos no fueron periferia silenciosa, sino alimento espiritual en la liturgia, en la patrística, y en la devoción popular. En el Oriente cristiano, como en amplias regiones de Occidente, estos textos eran proclamados en el coro, meditativamente incorporados en la oración pública y privada, y usados como referencia viva de la pedagogía divina.

El propio judaísmo helenista, lejos de rechazar tales escritos, los transmitió con veneración. La comunidad de Qumrán, el judaísmo alejandrino y diversos testimonios del judaísmo palestinense muestran un canon en formación, fluido, no cerrado. La rigidez con que a veces se presenta la exclusión de estos libros responde más a relecturas posteriores que a una realidad histórica unánime.

Por ello, resulta más adecuado recuperar términos más antiguos y reverentes, como “Hagiographa” (libros santos), usados por los Padres y por la tradición litúrgica. Estos términos lejos de clasificar, acogen; no jerarquizan, sino que veneran. Pues en definitiva, lo que confiere canonicidad (en el sentido espiritual del término) es la presencia viva de estos textos en la oración del Pueblo de Dios.

Que no nos extravíe el afán clasificatorio. No sea que, por precisar, empobrezcamos; que, por ordenar, excluyamos la gracia. Ubi caritas et amor, Deus ibi est; y en estos libros santos, ciertamente, hay caridad, sabiduría y consuelo. Recibámoslos, entonces, como se recibe a un peregrino venerable: no por su pasaporte, sino por la luz que trae consigo.

Obras Completas del Pseudo Dionisio Areopagita

Para acceder directamente al enlace de descarga haga click aquí, o vaya al final de la introducción.

En el silencio recogido del ábside, cuando las campanas cesan y la última vela arde con fatiga, es cuando la voz del Pseudo Dionisio se vuelve más clara. No grita, no impone, no diserta: susurra. Y su murmullo no viene del siglo primero, como él afirma con pía astucia, sino de esa penumbra venerable que es el cristianismo tardoantiguo, cuando la fe y la metafísica aún caminaban del brazo por los claustros del alma.

¿Quién fue este “Areopagita”, que no era ni de Atenas ni del tiempo de Pablo, pero que adoptó ese nombre con la misma reverencia con que un monje toma un hábito? No lo sabemos con certeza —y bendita sea tal ignorancia—, pues su anonimato no es una carencia sino un velo, y su ocultamiento no un defecto, sino una pedagogía. Mystica theologia, llama a uno de sus tratados. No doctrina, no suma, sino mystica: porque el conocimiento de Dios, en último término, no se posee, se recibe.

El presente volumen reúne el corpus completo de sus obras, traducidas con una sobriedad que honra el estilo original: La Jerarquía Celeste, La Jerarquía Eclesiástica, Los Nombres Divinos, Teología Mística y las Cartas. En estos textos, el lector no encontrará la exposición sistemática tan propia de la soberbia escolástica, sino un itinerario ascendente, una scala coeli donde cada peldaño está marcado por la purificación, la iluminación y la unión —esos tres verbos que son también tres fuegos.

El influjo de Dionisio es incalculable. Oriente lo veneró como un místico; Occidente lo canonizó casi como teólogo. San Máximo el Confesor fue su exégeta más fiel; Tomás de Aquino su lector más sistemático. La Divina Comedia de Dante le debe más de lo que suele admitirse.

Pero ¿qué relevancia tiene hoy Dionisio? En una época que exige claridad inmediata y desprecia el símbolo; que reduce lo espiritual a lo emocional, y la teología a sociología pastoral, Dionisio es una piedra de tropiezo y, precisamente por ello, una piedra angular. Nos recuerda que lo santo es inefable, que el lenguaje teológico ha de ser poético antes que práctico, y que lo divino no se capta por concepto, sino por comunión.

Aquí, entonces, no se ofrece simplemente una obra patrística. Se ofrece un mapa hacia la divina tiniebla, donde sólo quien ha renunciado a saber puede empezar a ver. Publicarla bajo el nuevo nombre de este sitio, Documenta Theologica, es un acto de custodia y de esperanza. Custodia, porque preservamos un testimonio que el mundo moderno preferiría olvidar. Esperanza, porque creemos que aún hay almas que, sedientas de lo alto, sabrán encontrar en estas páginas un vestigio de luz.

Ut innotescat nobis Deus, sicut est, per auctorem lucis, qui est supra omnem lucem: Jesus Christus Dominus noster. Amen.

Biblia Vulgata en Español

Quiero dejar a todos los lectores una edición completa de la Biblia Vulgata, hermosa y cuidadosamente traducida al español. Se trata de la traducción de Don Félix Torres Amat. Los lectores pueden descargarla en varios formatos, como pueden verlo a continuación.
Un comentario personal: yo la bajé en PDF y en EPUB para poder llevarla siempre en mi lector de libros digitales.
¡Buena lectura!
La Sagrada Biblia nuevamente traducida de la vulgata latina al español, aclarado el sentido de algunos lugares con la luz que dan los textos originales hebreo y griego, é ilustrada con varias notas sacadas de los santos padres y expositores sagrados (1832)
(~652 pg)Read Online
(33.4 M)PDF (Google.com)
(~652 pg)EPUB
(~652 pg)Kindle
(~652 pg)Daisy
(2.0 M)Full Text
(42.9 M)DjVu
(52.2 K)Metadata

The Message. El Mensaje, la Biblia en lenguaje contemporáneo

Nota bene: El siguiente post es una reelaboración y corrección de un trabajo que escribí en 2013.

En estos días, mientras revisaba el texto de una charla que di hace varios años en unas jornadas a las que fui invitado, me topé con un referencias superficiales a una versión de la Biblia que merece, al menos, una seria advertencia. Hoy tengo ese ejemplar mucho más estudiado y con varias anotaciones. A eso se suma que poco antes del 2020 conocí a un grupo que editaba y distribuía de forma gratuita un extracto de esta versión.

Se trata de la llamada The Message, realizada por el pastor protestante Eugene H. Peterson. El propio autor declara que no quiso traducir, sino “entregar el mensaje” de la Biblia en un lenguaje moderno y accesible. Eso ya lo dice todo: no estamos ante una traducción, sino ante una reescritura ideológica del texto sagrado.

El problema es doble. Por un lado es teológico, porque enfatiza que no busca una traducción académica, ni aún devocional, sino que parte de sus propias creencias religiosas. Por otro lado, es lingüistico, porque degrada el texto para presentarlo en una jerga banal y profana.

San Jerónimo advertía: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo” (Prólogo al comentario de Isaías). Y precisamente, cuando el texto se manipula, ya no se escucha a Cristo sino a la voz adulterada de un intérprete. Me gustaría presentar al lector una selección de pasajes.

Génesis 1, 1-2

“Earth was a soup of nothingness, a bottomless emptiness, an inky blackness. God’s Spirit brooded like a bird above the watery abyss.”

Traducción literal de esa versión:
Tierra era una sopa de nada, un vacío sin fondo, una negrura. El Espíritu de Dios se cernía como un pájaro sobre el abismo acuoso.”

Puntos críticos:

  • La solemne frase “En el principio creó Dios el cielo y la tierra” se transforma en una vulgar “sopa de nada”.
  • La imagen del Espíritu Santo “como un pájaro” trivializa lo que la Tradición ha entendido como la acción creadora de la Sabiduría divina.

San Agustín, al meditar sobre el Génesis, escribe: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra, no en un tiempo cualquiera, sino en su Verbo, en quien y por quien se hizo todo” (Confesiones, XI, 9). Reducir este misterio a una “sopa de nada” es negarle su densidad ontológica.


Mateo 6, 9-13 (Padre Nuestro)

“Our Father in heaven, Reveal who you are. Set the world right; Do what’s best—as above, so below. Keep us alive with three square meals…”

Versión española derivada:
“Padre nuestro en los cielos, revela quién eres. Endereza el mundo. Haz lo que es mejor —como es arriba es abajo. Danos vida con tres comidas…”

Puntos críticos:

  • El “pan de cada día” se rebaja a “tres comidas”, reduciendo el don eucarístico a un menú de subsistencia.
  • La invocación “Hágase tu voluntad” se convierte en un eslogan esotérico: “as above, so below”, fórmula usada en el hermetismo gnóstico y la masonería.
  • La doxología final se diluye en frases exclamativas infantiles: “¡Estás ardiendo en belleza! ¡Sí, sí, sí!

San Jerónimo, comentando este pasaje, explica que “no pedimos pan material, sino el pan vivo que descendió del cielo” (Comentario a Mateo, VI, 11). Lo que en la Escritura es alimento celestial, The Message lo degrada a un almuerzo corriente.


Mateo 1, 18-25 (Nacimiento de Cristo)

“Joseph discovered she was pregnant… God’s Holy Spirit has made her pregnant.”

Versión española derivada:
“José descubrió que estaba embarazada… El Espíritu Santo de Dios la ha dejado embarazada.”

Puntos críticos:

  • Se habla del “lecho matrimonial” en términos vulgares, borrando la pureza del relato que es enfatizada en el el texto original.
  • El verbo “dejar embarazada” aplicado al Espíritu Santo es una blasfemia.
  • Se suprime la grandeza teológica de la concepción virginal, reduciéndola a un embarazo narrado en tono de novela costumbrista.

San Agustín lo dice con fuerza: “El mismo que la creó fue concebido en ella; su virginidad fecunda es el sello del milagro divino” (Sermón 186). Reducir este misterio a una vulgaridad narrativa es negar la majestad del Verbo encarnado.


La Palabra de Dios no necesita ser “modernizada”. El creyente cree que el Espíritu Santo inspiró el texto sagrado en la historia concreta, pero con un lenguaje eterno que sobrevive a las modas. The Message no es la Biblia: es una parodia herética que confunde al lector y lo aparta de la Tradición viva de la Iglesia. Lo que allí se transmite no es el Evangelio de Cristo, sino la subjetividad de un hombre.

San Jerónimo nos recuerda que traducir la Escritura exige reverencia y fidelidad, no ingenio literario. Y San Agustín advierte que el texto divino nos forma y juzga, no que nosotros lo reinventemos a gusto.

Quien ame la Escritura, quien busque en ella alimento de fe, debe huir de estas versiones degradadas que no transmiten vida, sino confusión.